¿Qué es un acuario?

Posted by Admin
nov 14 2010

La palabra acuario proviene del latín aqua, que significa agua, más el sufijo -rium, que significa “lugar” o “edificio”.

Un acuario es un recipiente capaz de contener agua, con al menos una de sus caras de algún material transparente, generalmente de vidrio o metacrilato, y dotado de los componentes mecánicos que hacen posible la recreación de ambientes subacuáticos de agua dulce, marina o salobre y albergar vida correspondiente a esos ambientes, como peces, invertebrados, plantas, etc. El diseño más básico de acuario es de planta rectangular, realizado a partir de vidrios sellados con silicona neutra.

Acuario

Acuario

El concepto acuario ha superado y sustituido al concepto de pecera. Una pecera típica era una bola de cristal, abierta por arriba a través de un agujero circular, con un fondo plano, en el que se mantiene agua y peces de colores. Las condiciones ambientales no están controladas, y para mantener con vida los animales el agua debe ser sustituida cada cierto tiempo por agua limpia y sin cloro, al no poseer ningún sistema técnico de depuración. En estas condiciones generalmente sólo sobreviven especies robustas, como carpas doradas.

El acuario se diferencia de la pecera en que las condiciones ambientales son estables y controladas, y están adecuadas para la vida de los organismos que van a vivir en él. Los acuarios más sofisticados pueden albergar un auténtico arrecife marino, dotados de sistemas de iluminación especiales, bombas, generadores de olas, filtros físicos, biológicos y químicos, control de temperatura, dosificadores de elementos traza, reactores, medidores de parámetros, etc.

El cuidado de peces en entornos cerrados o artificiales es una práctica con un profundo arraigo en la historia. Los sumerios antiguos eran conocidos por mantener peces en estanques, antes de prepararlos para comer. En China, se cree que la reproducción selectiva de la carpa que derivó en los hoy populares koi comenzó hace más de 2000 años. Se han encontrado descripciones del pez sagrado Oxyrhynchus en el arte egipcio antiguo. Muchas otras culturas también tienen una historia de cría de peces tanto para propósitos funcionales como decorativos. Los chinos disfrutaban de los peces de colores en recipientes cerámicos grandes durante la dinastía Song.

El concepto de un acuario, diseñado para la observación de peces en un tanque cerrado y transparente, para ser guardado en el interior, surgió más recientemente. Sin embargo, es difícil de concretar con precisión la fecha exacta de este desarrollo. En el siglo XVIII, el biólogo Abraham Trembley conservó una hidra que encontró en los canales del jardín ‘Sorgvliet’ en los Países Bajos, en grandes naves cilíndricas de vidrio para su estudio. Por tanto, se considera que el concepto de mantener vida acuática en contenedores de vidrio data de entonces.

Todo acuario deberá intentar proporcionar a sus habitantes un biotopo adaptado a sus necesidades (Naturaleza del agua, temperatura, espacio disponible, etc.).

Pecera

Pecera

Según el objetivo deseado, el acuario puede ser decorativo, científico, de cría, etc.

Aunque existen acuarios cuya estructura es de poliéster, de hormigón u otros materiales, los acuarios más corrientes son de vidrio. En las últimas décadas están teniendo mucho auge materiales plásticos como el plexiglás. Estos materiales son más ligeros y resistentes, pero amarillean con el tiempo, por lo que no son muy recomendables. Hasta la década de los 70, la mayoría de los acuarios de vidrio se ensamblaban con esquinas metálicas, pero ahora simplemente los cristales se pegan con silicona. Esta silicona ha de ser de tipo acética, sin aditivos del tipo antimoho u otros, y preferiblemente de color negro para que no se note la decoloración, ennegrecimiento o crecimiento de algas, que con el tiempo terminan apareciendo siempre.

De manera general, y según la concentración en sales minerales del agua, los acuarios se dividen en:

• Acuarios de agua dulce (concentración salina de < 0,5%), que simula un ambiente lacustre o fluvial
• Acuarios de agua salada (concentración salina de 5%-18%), que simula un ambiente marino u oceánico
• Acuarios de agua salobre (concentración salina entre 0,5% y 5%), que simula los ambientes intermedios en cuanto a concentración salina, como por ejemplo albuferas o estuarios.

Acuario Marino

Acuario Marino

Más detalladamente, la acuariofilia distingue varios tipos de acuario según su finalidad:

• Acuario comunitario – donde viven peces y plantas de diversas especies, independientemente de su lugar del origen. Obviamente se agrupan teniendo en cuenta que las características ambientales que precisan son las mismas.
• Acuario de especie individual o específico – son acuarios destinados a la cría de una determinada especie de pez.
Este acuario requiere un entorno muy específico, adecuado al pez. Se diferencia del acuario de cría en que no tiene fines de selección de raza o comerciales.
• Acuario de biotopo – donde están reunidos peces y plantas que pertenecen a un mismo hábitat, con el fin de recrear un determinado ambiente.
• Acuario de reproducción – sus condiciones ambientales tratan de facilitar la reproducción de una o varias especies de peces.
• Acuario de cría – destinado a la cría de una sola especie de pez por motivos de selección de raza o con fines comerciales.
• Acuario holandés – es un tipo especial de acuario, que tiene su origen en los años 70. Prevé un gran cultivo de plantas acuáticas, que cubren casi todo el tanque; a menudo no tiene presencia de peces, ya que las plantas son el principal atractivo. Hoy, esta denominación se encuentra en desuso. Este tipo de acuarios suelen denominarse simplemente “Acuarios plantados”, respecto de los cuales ha tomado gran fuerza en los últimos años el “Paisajismo Acuático”, actividad que consiste en crear paisajes sumergidos, a través de diseños logrados con la distribución, en el interior del acuario, de diversas especies vegetales.

Por último, atendiendo a la temperatura del agua, podemos distinguir tres tipos de acuarios:
• La pecera, descrita anteriormente; es relativamente difícil de mantener, pues está desprovista de climatización y normalmente también de filtración; la temperatura varía según las estaciones. Se suelen poblar de carpas doradas, aunque estas necesitan 40 L por pez, y mucho oxígeno. Estas peceras tienen la superficie de intercambio de gases muy pequeña, por lo que los peces pueden morir.
Últimamente existen peceras esféricas dotadas de filtro y calentador, pero no son adecuadas para peces, ya que al tener los cristales curvos, deforman lo que ven los peces, dañando su visión; además se ha demostrado que los peces se orientan principalmente por las vibraciones del agua, y estas peceras devuelven las vibraciones distorsionadas al pez, estresándolo.
• El acuario de agua fría; en él la temperatura oscila entre 18 y 22 °C aproximadamente. Durante los meses de invierno, una resistencia eléctrica impide que la temperatura baje por debajo de los 15 °C. Se utiliza sobre todo para albergar peces exóticos resistentes.
• El acuario tropical; es indiferente la concentración salina del agua, puede ser tanto dulce como salada o salobre. El agua es calentada por un sistema de termorregulación. La temperatura fluctúa entre 23 y 28 °C aproximadamente, gracias al uso de resistencias eléctricas, y es regulada por un termostato.
Ubicación e instalación del acuario
En primer lugar se ha de definir el lugar donde se ubicará el mueble que sustentará el acuario; no es recomendable ubicarlos en lugares muy soleados o con gran iluminación, pues las algas proliferarán demasiado. La ubicación ideal es un lugar con luz indirecta. Además no deben ser ubicados en pasillos, lugares transitados o de mucho ruido ambiente, ya que esto hara que los peces se encuentren estresados todo el tiempo. El lugar ideal ha de ser un lugar que permanezca tranquilo. Un acuario bien ubicado no solo proporcionará una vida apacible a los peces, sino que proporcionará un bello elemento decorativo.
El mueble que sustenta el acuario es de importancia vital; ha de ser firme y capaz de sustentar el doble del peso final que tendrá todo el sistema. Un acuario de 100 L más accesorios, arena, rocas, decoración, etc., puede llegar a pesar holgadamente unos 120-140 kg. Estos factores deben tenerse muy en cuenta cuando el mueble-acuario deba moverse. Idealmente se debe mover lentamente y cuando se realizan los cambios de agua. Obviamente hay que tener en cuenta que en las proximidades se debe disponer de enchufes eléctricos para hacer funcionar los sistemas, y suministro de agua cercano.
Si bien es posible conservar peces vivos un cierto tiempo en un poco de agua sin ninguna ayuda tecnológica, las condiciones de vida serán muy malas, por ello todo acuario se debe equipar correctamente.
Mini Acuario

Mini Acuario

Es vital que el agua del acuario circule, se le quiten las impurezas y esté biológicamente depurada. Para hacer esto, se utiliza una bomba de agua, que abastezca correctamente a las masas de filtración,
asegurando la filtración mecánica, así como la desintoxicación biológica, por la acción de bacterias o de materiales absorbentes. El remover el agua implica también una función oxigenante y permite recrear ciertos medios de vida agitados.
Con el fin de que los peces vean bien, de darles un biorritmo diario y de asegurar la fotosíntesis de las plantas, un acuario se debe iluminar correctamente.
El método aparentemente más simple es el de utilizar la luz del sol, pero esto tiene numerosos inconvenientes: hace crecer las algas filamentosas por la falta de control de la intensidad luminosa, los peces tienen colores más apagados, etc.
La calidad de la luz es importante, ya que contribuye entre otros factores al crecimiento sano de los peces. Se recomienda luz de tubo fluorescente de tipo luz de día o equivalente; no usar luz blanca o luz de bajo espectro. Jamás usar luz UV o infrarroja. Lo importante para iluminar correctamente un acuario es calcular la ratio vatios por litro, siendo adecuado para los acuarios de agua dulce de 0,4 vatios por litro de agua y de 0,6 para los de agua salada. Por ejemplo, para un acuario de 60 L con plantas, necesitaremos una lámpara de 24 W.
Por estas razones se debe iluminar el acuario por medio de lámparas, habitualmente reguladas por un temporizador, ajustado para iluminar durante unas 10 a 12 horas por día. El mejor método es utilizar lámparas fluorescentes hortícolas u otras lámparas especiales adaptadas a las necesidades de las plantas tanto en calidad como en cantidad.
Para mantener una temperatura tropical, lo cual conviene a los peces exóticos, se tienen que utilizar sistemas de climatización, compuestos de una resistencia calentadora y de un termostato. Un acuario de agua dulce funciona entre 21 y 27 °C, dependiendo de las especies. No se debe tomar un pez con la mano, estos virtualmente sentirán que se “queman” con el calor de la palma de la mano.
En el caso de peces de agua fría, el procedimiento es inverso: es preciso utilizar un sistema de refrigeración.
Es un aspecto importante el considerar un sistema que proporcione una corriente continua de aire al agua del acuario. En el mercado existen varios sistemas, como el de la bomba de diafragma o el recirculador tipo Venturi, que son ideales para mantener oxigenada el agua, oxidando los nitritos producidos y convirtiéndolos en nitratos, que son menos nocivos.
El suelo del acuario se suele recubrir de grava fina. Algunos centímetros son suficientes para permitir la fijación de las plantas. En el caso del agua dulce, se deben evitar las sustancias calizas, mientras que el acuario de agua de mar se dotará de arena coralina, que permite estabilizar la calidad del agua. Conviene prescindir de las arenas artificiales, así como de piedras pintadas. No es conveniente utilizar arena porque dificulta las tareas de mantenimiento, se comprime con el tiempo evitando que las raíces de las plantas se desarrollen y tiende a mantenerse en suspensión dando al agua un
aspecto turbio.
El agua puede ser la del grifo, a condición de que se modifique adecuadamente según las necesidades de los organismos que lo habitan.

[Vea aquí productos para cuidado del agua]

[productos para agua marina.]

• Los peces de agua muy dulce (cuenca del Amazonas, por ejemplo) necesitan, generalmente, agua blanda (Con un contenido muy escaso de sólidos disueltos) y ácida. El agua se puede ablandar mediante un filtro de ósmosis inversa, mientras que para acidificarla se emplean diversos productos químicos o se coloca una pequeña cantidad de turba en el sistema de filtración del acuario. Si el acuario es
plantado también se puede conseguir un descenso en el pH si se adiciona CO2.
• Los peces de aguas duras (lago Malawi, por ejemplo) requieren un aporte de sales especiales. La adición de piedras calizas puede ser una solución.
• Los peces de agua de mar necesitan un suplemento de sal, preferentemente añadido a un agua correctamente depurada, por ejemplo por ósmosis.
En el caso de un agua del grifo clorada o que contenga metales pesados, existen en el mercado productos neutralizantes que pueden mejorar su calidad. Es posible evacuar el cloro dejando reposar el agua en un recipiente abierto algunos días antes de su utilización, aunque es preferible la neutralización.
Filtro

Filtro

Todas las clases de decoraciones son posibles. Debe darse preferencia a los materiales naturales o de apariencia natural: corcho, raíces de turbera, etc. En relación a las raíces de turbera, puede ser conveniente hervirlas antes de ponerlas en el agua para liberarlas de posibles taninos, bacterias o parasitos que pudieran enturbiar el agua o causar otros problemas.
Ciertas especies aprecian el poder esconderse o utilizan su medio para poner y proteger sus huevos. Es conveniente entonces realizar escondrijos con piedras (se puede utilizar también medio coco, un bote de flores, etc., perfectamente limpios.
El cristal de la parte trasera del acuario puede ser enmascarado por una decoración de poliéster resinado-enarenado, o por un póster que represente una foto de acuario, con el fin de aumentar el efecto de profundidad.
Numerosas especies de plantas pueden ser utilizadas en el acuario.  La mayoría de las plantas utilizadas en acuarios plantados se adaptan a ambos estados, sumergido y emergido, adaptando sus hojas a uno u otro estado.

[Plantas y cuidado de las plantas de acuario]

[También para estanque]

Antes de introducir las plantas al acuario se deben sumergir unos minutos en una solución desinfectante, como por ejemplo permanganato de potasio o una solución de 5% de hipoclorito de sodio (Lejía), para eliminar los huéspedes perjudiciales que puedan portar, como caracoles e hidras.
Es preferible que no ponga plantas artificiales en su acuario; las que están hechas de plástico se recubren muy rápidamente de algas, y si omite esta parte del mantenimiento se vuelven entonces una cepa resistente de algas; ¡La única solución es deshacerse de la planta artificial! A pesar de todo, si la filtración es lo suficientemente potente, será posible dar cabida a este tipo de plantas, ya que es evidentemente imposible que mueran y una vez instaladas pueden presentar un aspecto prácticamente natural. Una «planta» artificial, no obstante, nunca podrá ejercer las importantes funciones biológicas relacionadas con el ciclo del nitrógeno, por lo que siempre será una opción mucho menos deseable que las que nos ofrece la naturaleza.
Plantas de Acuario

Plantas de Acuario

En un acuario de agua dulce se mantienen esencialmente peces. Se pueden introducir igualmente algunos invertebrados: gasterópodos, moluscos, etc. Se recomienda como medida un pez por cada 5 L de
agua; de este modo, un acuario de 100 L puede albergar unos 20 peces medianos,  o unos 40 pequeños. Es necesario evitar la superpoblación del acuario.
Para los acuarios de agua dulce se aconseja además colocar Corydoras o un Ancistrus como encargados de mantener la limpieza. Usualmente ocurre que en las plantas vienen caracoles: no es aconsejable tenerlos; si se llegaran a tener hay que controlar su población, que puede llegar a ser una verdadera molestia.
Las plantas son muy beneficiosas para los animales acuáticos y es recomendable distribuirlas en un sector del acuario o en segundo plano. También hay que evitar su exceso. Algunos acuarios incluso albergan camarones y pequeños crustáceos.
En agua de mar pueden instalarse numerosos invertebrados: erizos de mar, anémonas, espirógrafos, corales, esponjas, etc. además de los peces. En el acuario marino o de agua salada se debe tener en cuenta no superpoblar el acuario, ya que esto puede resultar nefasto para la vida que hay en él. Los peces de agua salada necesitan mayor espacio para crecer, y también son mas territorriales que los de agua dulce o salobre. Además existen los denominados acuarios de arrecife, que están especialmente dotados de corales e invertebrados. Este tipo de acuario no se centra en los peces, sino en los invertebrados, a los que se les da el mayor grado de importancia, como si de un verdadero arrecife se tratara.
Un acuario correctamente instalado y poblado requiere poco mantenimiento. El acuarista pronto se acostumbrará a observar el comportamiento habitual de los peces y sabrá con sólo mirar su estado de ánimo si el acuario está bien equilibrado.
• Renovaciones de agua: una renovación regular de una parte del agua (por ejemplo 1/3 cada dos semanas) permite eliminar los desperdicios orgánicos. Se procede normalmente por sifonaje, aspirando el agua cerca del suelo, con el fin de eliminar por la misma operación los desperdicios sólidos.
• Limpieza de los cristales: un raspador permite devolver su transparencia habitual a los cristales.
• Limpieza de las plantas: las plantas manchadas por algas se deben limpiar a mano.

Limpieza del acuario

Limpieza del acuario

• Limpieza del suelo: trasladando el suelo por medio de una campana transparente, se pueden extraer los desperdicios que se encuentran allí y permitir la circulación de agua.
• Abonar las plantas (A base de hierro orgánico, básicamente)
Alimentación de los peces, a base de alimentos frescos, congelados o vivos (dafnias, artemias, etc.)
Limpiar también los filtros, como mínimo una vez al mes en agua salada, en agua dulce como mínimo 2 veces cada 3 meses. Para los acuarios de agua salada o de arrecife se debe limpiar dos veces al día el vaso colector del espumador (skimmer), retirando todos los desechos que hay en él, y SIEMPRE limpiarlo con agua fría, NUNCA caliente, y si puede ser con agua de ósmosis mejor, ya que la del grifo puede dejar manchas de cal.
Otro factor importante que se debe tener en cuenta a la hora de limpiar el acuario es: Limpiar el acuario no significa sacar toda el agua, meter a los peces en bolsas, hervir las rocas, cambiar toda la grava, etc. Limpiar el acuario significa cambiar entre un 10 a 30% de agua una vez cada dos semanas, o una vez al mes en el acuario de agua dulce.
Cuando limpiemos el acuario primero apagamos filtros, bombas, calentadores… y empezamos a sacar agua mediante un sifón; también si se desea se remueve un poco la grava y se sacan los desechos que se han quedado en el fondo; también se pueden sacar las plantas podridas, las que flotan.
Se pueden mover las rocas y troncos de sitio, y limpiarlos si se desea, con un cepillo de dientes que no haya sido usado antes. Luego, cuando ya hemos acabado de hacer las anteriores tareas, se puede poner (Poco a poco) el agua nueva, pero antes el agua limpia que pondremos debe ser calentada hasta la temperatura que hay en el agua del acuario, para evitar enfermedades como el punto blanco (Ichthyophthirius multifiliis).
Luego se debe volver a encender todo el equipo: filros, bombas, calentador, etc.
Es necesario efectuar cambios de agua regulares en un acuario, ya que si las bacterias se encargan de degradar el amoníaco y los nitritos en nitratos, estos últimos se acumulan poco a poco en el acuario, pudiendo alcanzar valores importantes, que podrían ser tóxicos para los peces. La tasa de nitratos debe ser siempre inferior a 50 mg/L. Los nitratos son consumidos por las plantas acuáticas y por las algas; sin embargo, el consumo por parte de las plantas no basta para eliminar todos los nitratos en general, sólo los cambios de agua regulares permiten obtener tasas aceptables.
Acuario... raro

Acuario... raro

Por otra parte, los cambios de agua permiten suministrar los oligoelementos necesarios a los peces y a las plantas, que si no, se agotan poco a poco en el medio cerrado que es el acuario. El ritmo y la cantidad de los cambios de agua son variables según la población del acuario y las condiciones de mantenimiento. Se aconseja en general cambiar el 10% del agua cada semana, o el 20% cada 15 días. Este porcentaje por supuesto tiene que ser aumentado si las tasas de nitratos se elevan demasiado. Sin embargo, nunca se debe cambiar toda el agua al mismo tiempo.
Limpiar los cristales. Esto es por cuestiones de estética, pero también para la vida en el acuario. Las plantas no pueden sobrevivir sin luz. Siendo el vidrio un material sobre el cual las algas se establecen fácilmente, conviene limpiar los cristales regularmente para evitar la proliferación duradera de dichas algas.
El exceso de alimento resulta todavía más desfavorable para los peces que la mala calidad del agua. Alimentados en exceso, los peces van acumulando grasas que sólo servirán para acortar su vida. Por otra parte, si su ración es excesiva, no llegan a comérsela toda, por lo que el agua se ensucia enseguida y compromete la salud de sus habitantes.
La ecología ideal del acuario reproduce, en un sistema cerrado, el equilibrio que se encuentra en la naturaleza. En la práctica es casi imposible mantener un equilibrio perfecto. Como ejemplo, una relación equilibrada de depredador-presa es casi imposible de mantener incluso en el mayor de los acuarios. Típicamente el cuidador del acuario debe tomar medidas para mantener el equilibrio en el pequeño ecosistema contenido en su acuario.
Es más fácil alcanzar un equilibrio aproximado cuando tenemos volúmenes grandes de agua. Cualquier suceso que perturbe el sistema pone a un acuario fuera del equilibrio; cuanta más agua esté contenida en un depósito, más fácil será asimilar los efectos de dicho suceso. Por ejemplo, la muerte de un único pez en un depósito de 11 L causa cambios dramáticos en el sistema, mientras que la muerte de ese mismo pez en un depósito de 400 L con muchos otros peces en él, representa un cambio mucho menor en el equilibrio del depósito. Por esto, los aficionados a menudo están a favor de depósitos mayores cuando sea posible, ya que como son sistemas más estables requieren menos atención al mantenimiento del equilibrio.
Un asunto esencial para el acuariófilo es la gestión de los residuos biológicos producidos por los habitantes de un acuario. Peces, invertebrados, hongos y algunas bacterias excretan residuos
nitrogenados en forma de amoníaco (que se puede convertir en amonio, dependiendo de la química del agua), el cual debe pasar por el ciclo del nitrógeno. También se produce amoníaco a través de la
descomposición de las plantas y la materia animal, incluyendo heces y otros detritos. En concentraciones altas, los desechos en forma de amoníaco se convierten en tóxicos para los peces y otros habitantes del acuario .
Un depósito bien equilibrado contiene organismos que pueden metabolizar los desechos de otros residentes del acuario. El amoníaco que se produce en un depósito es metabolizado en los acuarios por un tipo de bacterias conocidas como nitrificantes (género Nitrosomonas).
Las bacterias nitrificantes capturan el amoníaco del agua y lo metabolizan para producir nitritos. Los nitritos, en concentraciones altas, también son muy tóxicos para los peces. Otro tipo de bacterias
(género Nitrospira) convierten los nitritos en nitratos, una sustancia menos tóxica a los habitantes del acuario. Este proceso se conoce como ciclo del nitrógeno.
Además de las bacterias, las plantas acuáticas también eliminan los residuos nitrogenados metabolizando el amoníaco y los nitratos. Cuando las plantas metabolizan compuestos nitrogenados, eliminan el nitrógeno del agua, utilizándolo para construir biomasa. Sin embargo, esto es solamente temporal, ya que las plantas vuelven a expulsar el nitrógeno al agua cuando las hojas viejas se descomponen, por ejemplo.
Aunque informalmente se le llama ciclo del nitrógeno por los aficionados, es de hecho solamente una parte de un ciclo mayor: se debe añadir nitrógeno al sistema (normalmente a través de la comida proporcionada a los habitantes del acuario), y los nitratos se acumulan en el agua al final del proceso (o contribuyen a un crecimiento en biomasa mediante el metabolismo de las plantas). En la práctica, esta acumulación de nitratos en los acuarios caseros exige que el cuidador realice cambios periódicos de agua, sacando el agua alta en nitratos y reemplazándola por agua baja en nitratos (agua limpia).
Los acuarios de los aficionados a menudo no contienen las poblaciones necesarias de bacterias para “limpiar” los residuos nitrogenados producidos por los habitantes del depósito. Este problema se ataca a través de dos soluciones de filtración: Los filtros de carbono activo absorben los compuestos del nitrógeno y otras toxinas del agua, mientras que los filtros biológicos proporcionan un medio especialmente diseñado para la colonización por las bacterias nitrificantes deseadas.
El nitrógeno no es el único nutriente que circula por un acuario. El oxígeno disuelto entra en el sistema por la superficie del agua en contacto con el aire, o mediante una bomba de aire. El CO2 abandona el sistema también por el aire. Aunque a menudo ignorado, el ciclo del fosfato es un importante ciclo de nutrientes. El azufre, el hierro y otros micronutrientes también circulan por el sistema, entrando como comida y saliendo como desechos. El control apropiado del ciclo del nitrógeno, junto con un suministro de comida equilibrado, suelen ser suficientes para mantener estos otros ciclos de nutrientes en equilibrio aproximado.
Los acuarios públicos son instalaciones abiertas al público para ver especies acuáticas en acuarios. La mayor parte de los acuarios públicos presentan una determinada cantidad de tanques más pequeños, así como uno o más depósitos mayores. Los depósitos más grandes tienen una capacidad de varios millones de litros de agua y pueden albergar especies grandes, incluyendo delfines, tiburones o ballenas. Los animales semiacuáticos (nutrias, pingüinos, etc.) pueden ser albergados también por acuarios públicos.
Gran acuario en Japon

Gran acuario en Japon

Desde el punto de vista operacional, un acuario público es similar en muchos aspectos a un zoológico o museo. Un buen acuario tendrá exposiciones especiales para atraer a los visitantes, además de su colección permanente. Unoscuantos tienen su propia versión de “zoo para tocar”; por ejemplo, el Monterey Bay Aquarium, en California, tiene un depósito superficial lleno de tipos comunes de rayas, y el público puede “tocar” sus pieles coriáceas cuando pasan.
Como los zoos, los acuarios normalmente tienen un cuerpo especializado de investigadores que estudia las costumbres y biología de sus especímenes. En los últimos años, los grandes acuarios han estado intentando adquirir y criar diversas especies de peces de océano abierto, e incluso cnidarios (medusas, por ejemplo), una tarea difícil puesto que estas criaturas nunca antes han encontrado superficies sólidas como las paredes de un depósito, y no han adquirido el instinto para apartarse de las paredes en lugar de chocar contra ellas.
El primer acuario público abrió en Regent’s Park, Londres, en 1853. Phineas Taylor Barnum le siguió rápidamente con el primer acuario estadounidense, abierto en Broadway, Nueva York. La mayor parte de los acuarios públicos se localizan cerca del océano, para tener un suministro constante de agua de mar natural. Un acuario pionero de interior fue el Shedd Aquarium de Chicago, que recibía el agua de mar transportada por ferrocarril.
En enero de 1985, Kelly Tarlton empezó la construcción del primer acuario en incluir un gran túnel acrílico transparente, en Auckland, Nueva Zelanda, una tarea que necesitó 10 meses y costó tres millones de dólares neozelandeses. El túnel de 110 m se construyó con hojas de plástico de fabricación alemana que se conformaban allí en un gran horno. Actualmente, una cinta mecánica transporta a los visitantes, y los grupos de escolares ocasionalmente pasan la noche allí, bajo los tiburones y las rayas. A menudo, algunos acuarios públicos se afilian a instituciones superiores de investigación oceanográfica importantes o conducen sus propios programas de investigación, y normalmente (aunque no siempre) se especializan en las especies y ecosistemas que se pueden encontrar en las aguas locales. Un ejemplo es el Acuario de arrecifes de coral en Xcaret, México, que cuenta con programas de reproducción y propagación de especies de coral amenazadas en el mar Caribe.

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